
Cuando hablamos de alimentación saludable, cada vez escuchamos más hablar de los polifenoles y los biofenoles. Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, existe una diferencia importante.
Los polifenoles son compuestos naturales presentes en algunos alimentos vegetales, conocidos por su capacidad antioxidante. Sin embargo, no todos son igual de eficaces en nuestro organismo.
Aquí es donde aparecen los biofenoles: aquellos compuestos que, además de estar presentes en el alimento, son capaces de ser absorbidos y actuar de forma beneficiosa en nuestro cuerpo.
Los biofenoles ayudan a combatir el estrés oxidativo, proteger el sistema cardiovascular y reducir la inflamación celular. Y lo más importante: muy pocos alimentos los aportan en cantidades realmente interesantes.
En la mayoría de los alimentos vegetales, solo una pequeña parte de los polifenoles llegan a actuar realmente en el organismo como biofenoles. Dependiendo del alimento y de la capacidad de absorción del cuerpo, se estima que entre un 5 % y un 20 % de los polifenoles presentan una biodisponibilidad significativa. Sin embargo, la aceituna y especialmente el aceite de oliva virgen extra son una excepción dentro de la dieta mediterránea, ya que contienen biofenoles altamente activos como el hidroxitirosol y la oleuropeína, reconocidos por su elevada capacidad antioxidante y su efecto protector sobre las células y el sistema cardiovascular. Por ello, el AOVE de calidad no solo destaca por su sabor, sino también por ser uno de los alimentos naturales más ricos en biofenoles realmente aprovechables por nuestro organismo.
En el caso de Cerro de las Vacas, el valor diferencial es especialmente destacable: de sus 414,2 mg/kg de polifenoles totales, aproximadamente 398,3 mg/kg corresponden a biofenoles activos, un porcentaje por encima del 95%. Esto significa que una gran parte de sus compuestos fenólicos no solo están presentes en el aceite, sino que además poseen una elevada capacidad de actuación y aprovechamiento por el organismo. Un perfil excepcional que sitúa a este AOVE entre los aceites con mayor interés saludable, gracias a su alto contenido en compuestos como el hidroxitirosol y otros biofenoles propios de una aceituna cuidada desde el campo hasta la extracción.